Discapacidad Intelectual

¿Sabías que…
La actual conceptualización de la discapacidad desde un enfoque socioecológico y multidimensional propone considerarla como una expresión de la interacción de la persona con su entorno.

Esta concepción plantea la idea de que la discapacidad es un estado de funcionamiento de la persona; por lo tanto, si ésta recibe los apoyos apropiados, mejorará sustancialmente.

La Asociación Americana de Discapacidad Intelectual y del Desarrollo (AAIDD) define a la discapacidad intelectual como “una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas tanto en el FUNCIONAMIENTO INTELECTUAL como en LA CONDUCTA ADAPTATIVA, expresada en habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad se origina con anterioridad a los 18 años” (Schalock et al., 2010).

Anteriormente la discapacidad intelectual (D.I.) se determinaba considerando sólo el coeficiente intelectual (C.I.), enfatizando las limitaciones de la persona; ahora sabemos que no se trata de una cuestión meramente referida al CI, sino que se encuentra estrechamente relacionada con las conductas adaptativas y los entornos en los que se interactúa; éstos últimos, son un factor esencial para disminuir o maximizar la discapacidad.

¿Y qué son las conductas adaptativas?

El conjunto de habilidades conceptuales, sociales y prácticas que han sido aprendidas por la persona para funcionar en su vida diaria.

Conceptuales

  • Habilidades de comunicación y lenguaje.
  • Habilidades académicas (lectura y escritura).
  • Autodeterminación (toma de decisiones).

 

Sociales

  • Habilidades para establecer relaciones sociales e interpersonales.
  • Habilidades para la competencia emocional, social y responsabilidad (seguir normas, obedecer leyes, evitar ponerse en peligro).

Prácticas

  • Habilidades para funcionar en la vida diaria (alimentación, desplazamiento, aseo y  vestido).
  • Habilidades para realizar actividades instrumentales (preparación de comida, limpieza de casa, transporte, uso de teléfono, etc.).
  • Habilidades ocupacionales (trabajo, ocio y recreación).

Algunas necesidades presentes en la discapacidad intelectual:

  • Comprender y adquirir algunas habilidades sociales (saludos, respeto de turnos, para comprender la malicia, respeto a la distancia interpersonal.
  • Ritmo más lento para procesar la información.
  • Desarrollo de habilidades del pensamiento como la memoria, percepción y atención.
  • Seguir instrucciones, planificar estrategias, resolver problemas y atender diversas variables a la vez.
  • Utilizar el lenguaje oral con fluidez y coherencia.
  • Fluctuaciones en la memoria y el manejo de información ya adquirida.

 Algunas necesidades presentes en la discapacidad intelectual:

  • Estos signos por sí mismos no determinan la discapacidad intelectual; es necesario que se realice una evaluación por un especialista.

¿Cómo apoyar desde casa?
Orientar a los miembros de la familia sobre la importancia de:

  • Motivarlos a fin de que realicen las actividades por sí mismo(a) hasta donde sea posible.
  • Ofrecer pequeños retos que se traduzcan en logros para fortalecer su autoestima.
  • Tratarles de acuerdo a su edad.
  • Conocer las temáticas abordadas en clase para poder reforzarlos.

Apoyos desde la escuela
Una de las acciones de mayor trascendencia que deben realizar las escuelas es la promoción de una cultura inclusiva que elimine etiquetas, apodos o actitudes discriminatorias y fomente el respeto y la solidaridad hacia las personas con discapacidad; así mismo, la implementación de apoyos...

Desde la práctica docente
Es necesario promover el desarrollo de habilidades adaptativas a través de la implementación de apoyos específicos y ajustes razonables que respondan a los requerimientos del alumno(a) con D.I. para desempeñarse con efectividad.

Conceptuales

  • Otorgar más tiempo para realizar una tarea.
  • Disminuir el número de tareas o actividades.
  • Modelar al alumno (a) las actividades nuevas o que impliquen mayor dificultad.
  • Utilizar material concreto para español y matemáticas.
  • Utilizar sinónimos para sustituir términos complejos.
  • Proporcionar resúmenes cuando se estudian textos amplios.
  • Programar ordenadamente las tareas.

 

En el examen escrito plantear las preguntas en forma más sencilla, incluir algunos ejemplos de lo que se está solicitando; subrayar o remarcar palabras clave que guíen al estudiante; disminuir el número de reactivos, entre otros.

  • Habilitarle en el manejo de la calculadora y permitir su uso durante las actividades y el examen.
  • Repetir en forma individual las consignas.
  • Supervisar continuamente sus tareas para detectar cuando requiera apoyo.
  • Asignar a un tutor para que le oriente en algunas tareas.

 

Sociales

  • Fomentar el respeto de turnos con actividades lúdicas.
  • Retroalimentar los logros del estudiante.
  • Iniciar y propiciar diálogos dirigidos sobre temas conocidos, apoyándose en situaciones recientemente vividas.
  • Fomentar el respeto a la distancia interpersonal.
  • Practicar las normas sociales básicas (saludo, despedida, pedir las cosas por favor)

Prácticas

  • Dar instrucciones sencillas y sólo una a la vez, asegurándose de tener contacto visual y luego pedirle que la repita para confirmar que la ha comprendido.
  • Establecer rutinas cotidianas en el aula (ordenar, limpiar, organizar).
  • Enseñarle a preparar los materiales que requiere para la actividad a realizar.
  • Ofrecer al alumno (a) variedad de posibilidades para resolver situaciones de la vida diaria.
Fomentar hábitos de higiene.
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